Entrevista a Essia Belhassen, responsable de relaciones exteriores de la Asociación Tunecina de Mujeres Demócratas (ATFD).
- ¿Podría realizar una breve presentación de la ATFD (objetivos, actividades, etc.)?
- La asociación se fundó formalmente en 1989 con el objetivo de defender los Derechos de la Mujer. Somos una asociación de mujeres voluntarias. Luchamos por la eliminación de todas las formas de discriminación hacia la mujer, para transformar la mentalidad de la sociedad, por la plena participación de la mujer en la vida civil y política, y por el reconocimiento de su ciudadanía. Los derechos de la mujer son una parte integrante de los Derechos Humanos.
Buscamos la protección y consolidación de los derechos ya existentes (Código del Estatus Personal) y la conquista de nuevos derechos como una ley general contre la violencia hacia las mujeres o la igualdad en el derecho a la sucesión.
- ¿Qué balance puede hacer de la posición que ocupa la mujer tunecina en la sociedad de hoy?
- Es cierto que el Código del Estatus Personal concede derechos a la mujer tunecina avanzados en relación a otros países de la zona, pero estos textos jurídicos no son progresistas y deben mejorarse en favor de las mujeres.
Una de nuestras reivindicaciones es la igualdad entre el hombre y la mujer en el derecho a la sucesión. Actualmente, el hombre tiene derecho al doble de herencia que la mujer. Este régimen sucesorio es completamente discriminatorio y está fundado en los privilegios del hombre en detrimento de la mujer. La mujer tunecina es una mujer educada (existe un alto porcentaje de universitarias en nuestro país), pero no tiene acceso a puestos de responsabilidad, y en el mismo puesto de trabajo, sus salarios son menores al de los hombres. Las mujeres universitarias están mucho más afectadas por el paro que los hombres con el mismo diploma. Su representación en la vida pública es mínima, basta con ver el número de mujeres que ha habido estos años en el Parlamento.
El problema de la violencia de género es un problema grave en este país. Uno de nuestros proyectos es un Centro de Escuchas y de Orientación para las mujeres victimas de la violencia de género en el que realizamos una escucha solidaria, orientación psicológica y apoyo judicial y jurídico. Realizamos también campañas de sensibilización dirigidas tanto a las mujeres como a los hombres, para la denuncia de esta violencia. Trabajamos para un cambio de mentalidad en la sociedad, para que la mujer víctima de violencia deje de tener miedo y de culpabilizarse.
- ¿Qué papel han jugado las mujeres en esta revolución?
- La mujer tunecina ha jugado un papel clave en esta revolución. Han salido a la calle a manifestarse con los hombres. Estaban dispuestas también a morir por aquello en lo que creían. Son mujeres sin miedo y con mucho coraje.
- ¿A qué nuevos retos se enfrenta la mujer tunecina en esta etapa?
- La mujer tunecina tiene que proteger los derechos que ya ha conquistado, pero mirar hacia delante y seguir avanzando. Revindicamos la presencia de mujeres en la constituyente que redactará la nueva constitución. Queremos que el texto recoja la no discriminación de las mujeres frente a los hombres, la igualdad en derechos pero también en oportunidades, el reconocimiento de sus derechos políticos, económicos y sociales.
- ¿Por qué cree que la revolución ha tenido lugar en este momento preciso? ¿Había indicios que llevaban a pensar en una acción de esta envergadura?
- Desde el año 2008 ha existido un enorme deterioro del Estado de derecho en este país. Ni la Administración, ni el Estado estaban al servicio de los ciudadanos. Nadie tenía a quien dirigirse para hablar o solucionar problemas, era un Estado ausente.
Las organizaciones progresistas no teníamos espacio en la vida pública, estábamos confinadas en nuestros locales: nuestros mensajes estaban reprimidos y no nos permitían acceder al espacio público. Hemos visto como la situación política, económica y social se agravaba día a día, y como la gente no podía soportar esto por más tiempo. La situación era insostenible y finalmente estalló.
- ¿Qué papel creen que han jugado en esto EEUU y la UE? ¿Cuál creen que van a jugar?
- Puede que EEUU tuviese que ver en la salida de Ben Ali del país. La UE no hizo ninguna presión, al contrario. Durante años hemos trabajo con la Liga de los Derechos Humanos remitiendo informes a la Comisión sobre la situación de los Derechos Humanos en el país, y no han intervenido de ninguna manera.
Ahora esperamos que todas las promesas y compromisos que la UE está anunciado de ayuda y apoyo a nuestro país se hagan realidad.
- Mohamed Ghannouchi dimitió. ¿Cuál era su posición ante el primer ministro y el Gobierno de transición?
- Mohamed Ghannouchi ya era primer ministro antes de la revolución, durante el régimen de Ben Ali. Eso era un mal comienzo para nuestra nueva etapa, perjudicaba la imagen de Túnez y falseaba su hoja de ruta hacia un nuevo Estado. Casi la mitad del Gobierno de transición formada parte del RCD, era como si no hubiese habido una revolución. Debíamos cortar radicalmente con el régimen anterior para tener un comienzo real.
- ¿Qué confianza tienen en el proceso y en los actuales miembros del Gobierno de unidad?
- Es curioso que nuestra revolución haya sido llevada a cabo por jóvenes, pero que los altos cargos, como el presidente, el anterior primer ministro y el actual, ronden los 80 años de edad.
Aún así, no nos oponemos a la llegada de Essebsi como primer ministro. La creación de una asamblea constituyente votada por la población para la creación de una nueva constitución era una de nuestras reivindicaciones, y exigimos que las mujeres formen parte de ello y tengan el lugar que les corresponde.
- ¿Cómo ven la posible utilización de las protestas por parte de grupos islámicos? ¿Creen que el modelo de transición caminará hacia un Estado laico, o más religioso?
- Nosotras queremos y luchamos por la igualdad, la Democracia, y la laicidad del Estado. Creemos en un estado laico en el que Estado y religión sean entes separados. Esta semana ha sido legalizado el partido ENNAHDHA, y a pesar de que digan que no van a presentarse a las elecciones presidenciales, debemos estar vigilantes, pero no tenemos miedo.
- ¿Cómo afectará la nueva situación a su trabajo?
- Como dije anteriormente, el Estado impedía a nuestra organización, entre otros, el acceso al espacio público y la difusión de nuestro mensaje a los ciudadanos. Teníamos continuamente policías frente a nuestra sede vigilando nuestros movimientos. Teníamos los teléfonos intervenidos por la Policía, cortes de Internet y nuestras cuentas bancarias estaban bloqueadas para impedirnos recibir dinero del exterior. Se nos prohibía y limitada también el alquiler de locales y espacios públicos para conferencias y debates.
En el plano personal también teníamos grandes limitaciones. Por ejemplo, yo nunca he tenido acceso al voto, la tarjeta de electora que me permitía votar me fue denegada en dos ocasiones. También hemos tenido limitadas las visitas en nuestras propias casas.
Es evidente que todo eso ahora va a cambiar y tendremos la posibilidad y capacidad de mejorar y crecer en nuestro trabajo.
- ¿Cuál es el mensaje que lleva al mundo su revolución?
- La revolución tunecina ha dado una lección a los países árabes y occidentales. Ha cambiado la forma de mirar al pueblo y a la calle. Ha sido una revolución civilizada y pacífica en la que el pueblo ha demostrado que el cambio pacifico y sin armas es posible.










