Tegucigalpa, 3 de octubre de 1963, 03:00 am.
El movimiento marcial de varias unidades del ejército y el sobrevuelo constante de dos aviones militares rompen el silencio de la noche. En la casa presidencial mora Ramón Villeda Morales, presidente de la República desde 1957, y al que tan sólo le quedan 80 días para saber quién será su sustituto, los que restan para celebrar las elecciones.
La llegada de Ramón Villeda al cargo de presidente no fue nada fácil. En las elecciones de 1956 se presentó como candidato del Partido Liberal. El fraude en los comicios aupó a la presidencia a Julio Lozano, pero la población fue consciente del fraude y se movilizó, lo que acabó provocando la huida de Lozano a Costa Rica por supuestos “problemas de salud”. Esta inestabilidad política finalizó con la instauración de una Junta Militar, que promovió nuevas elecciones parlamentarias en 1957. La Asamblea constituyente fue legitimada para elegir al nuevo presidente y, en votación, salió elegido Ramón Villeda.
La presidencia de Villeda, que contaba con el apoyo de los EEUU, llegó a plantear pequeñas reformas en el papel de las FFAA, en la cobertura de servicios básicos, y abrió las puertas a una Reforma Agraria mínima, cuestiones que en nada gustaron al ejército y a la oligarquía hondureña.
Tegucigalpa, 3 de octubre de 1963, 05:00 am.
Por las principales radios del país habla Oswaldo López, comandante en jefe de las Fuezas Armadas: “Las patrióticas Fuerzas Armadas han intervenido para acabar con las flagrantes violaciones de la Constitución y la evidente infiltración comunista”. El presidente Villeda y el liberal Modesto Rodas Alvarado, el más que probable ganador de los comicios, se exilian en Costa Rica, evidenciando el triunfo de un golpe preventivo, ya que la motivación principal del golpe era la desconfianza que Rodas inspiraba a las fuerzas vivas del país.
Tegucigalpa, 28 de septiembre de 2009
Honduras es un país sin libertades. Se han suprimido los derechos fundamentales, los golpistas se encuentran aislados internacionalmente, el poder lo ha usurpado la oligarquía en coalición con las Fuerzas Armadas y han garantizado que sólo se les escuche a ellos, al clausurar los medios de comunicación que daban voz a los movimientos sociales y al entorno de Zelaya.
En 2009, el presidente Zelaya legisla al margen del poder económico, se proponen cambios que amenazan la estructura tradicional de dominación y, como por arte de magia, se activa la máquina del tiempo y las manecillas del reloj rebobinan de un plumazo cuarenta y seis años … Volvemos a los tiempos de la caverna.
Alejandro Quiñoá (Lugo, 1980) es Coordinador de proyectos de ACPP en América Central
