Durante las últimas 72 horas, los golpistas se han quitado definitivamente la careta, si es que no lo habían hecho ya, para demostrarle al mundo lo bien que practican la democracia. Iniciaron el fin de semana de despropósitos y ataques a cualquier ley o convenio internacional gaseando la Embajada de Brasil una vez más (ya lo habían hecho el martes en el madrugada, durante el desalojo de los manifestantes). Esto provocó hemorragias nasales y rectales en algunas de las personas que allí están encerradas junto a Manuel Zelaya. Los golpistas continuaron dándole un ultimátum de 10 días a Brasil para mover a Zelaya de la embajada, pues advirtieron sobre la posibilidad de tomar medidas adicionales (¡!!). Pero antes de seguir, me gustaría recordar que el día anterior nos acostamos con la foto de los 4 candidatos presidenciales, que siguen respaldando el golpe, reunidos junto a Zelaya dentro de la propia Embajada, en lo que parecía el inicio de un proceso definitivo de diálogo.
Pues bien, como el juego de la zanahoria y palo, el viernes en la mañana se olvidaron de la zanahoria y de todo ánimo de diálogo y regresaron con el palo, con el ya comentado gaseo a la sede brasileira y así continuó todo el fin de semana. Más represión y toques de queda, un nombre más para la lista de la infamia, por la que espero puedan responder en breve ante un tribunal, se trata de Wedy Elizabeth Ávila, una universitaria asesinada por asfixia debido a los gases lanzados contra la marcha. El sábado en la noche, en un comunicado cargado de espíritu conciliador, anunciaron que no iban a reconocer a los embajadores de Brasil, España, México y Venezuela, ni a ningún otro país que no legitime su régimen de terror.
Para finalizar con lo de este domingo, en la mañana no dejaron entrar a dos funcionarios administrativos de la Embajada de España en Honduras (tuvieron que regresar en avión a Madrid), tampoco permitieron la entrada al país a una misión de la OEA que venía a preparar la llegada de la delegación prevista para un futuro próximo (quizás el martes) con Insulza y algunos cancilleres latinoamericanos. Aunque la macabra guinda llegó en la noche, pues anunciaron un decreto de ley por el que se suspenden durante 45 días la libertad de circulación, reunión y de expresión, dando poder absoluto al Ejército y Policía para reprimir a las ciudadanas y los ciudadanos de este país, e incluso para allanar las casas.
La verdad es que me acuesto preocupado, triste, enrabietado y sobre todo indignado por tanta impunidad…. Esperemos que esta vez no se salgan con la suya y paguen por tantos atropellos, si no es así la Historia lo hará.
Xavier Sánchez es técnico expatriado de ACPP en Centroamérica.
