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Por José Carlos Ceballos, representante de ACPP en Oriente Medio

El próximo martes 29 de abril se cumple el plazo fijado para establecer un principio de acuerdo entre israelíes y palestinos, fecha en la que a lo más a lo que se aspiraba en realidad era al anuncio de una prórroga en este nuevo ciclo de conversaciones que tradicionalmente llevan a ninguna parte. Si acaso, a una mayor frustración y hastío de una población palestina que ya hace tiempo vive una situación insostenible, especialmente en la Franja de Gaza.

Por un lado, el Gobierno israelí, formado por una coalición de partidos que incluye al representante de los intereses de los colonos (quienes irónicamente controlan el Ministerio de Construcción y Vivienda), en precario equilibrio con opciones algo más moderadas, que refleja la derechización de la sociedad de Israel y que nunca se ha tomado muy en serio este proceso de paz, aprobando regularmente ampliaciones de los asentamientos y no cumpliendo con la útlima liberación de presos palestinos comprometida (que, por otra parte, hubiera supuesto casi con total seguridad la ruptura de la coalición). Un gabinete liderado por Benjamin Netanyahu, un político hábil a la hora de evitar compromisos pero que sabe dejarse querer y con un desarrollado olfato para intentar ver de qué lado soplan los vientos en la opinión pública israelí.

Por otro, la Autoridad Nacional Palestina, representada en este proceso por Fatah, un movimiento bastante desprestigiado ante la ciudadanía palestina y liderada por Mahmoud Abbas, que intenta asociar su figura a la de Yassir Arafat pero está lejos de conseguirlo, y cuya legitimidad se ve en entredicho al no haberse celebrado elecciones desde 2006, en las que además fue derrotado por Hamás. Además, el Consejo Legislativo Palestino, el equivalente a nuestro Congreso de los Diputados, hace años que no se reúne porque muchos de sus miembros están en cárceles israelíes, lo que hace que en realidad todo se decida desde la Presidencia de la ANP y su gabinete.

No se esperaba por tanto, viendo los antecedentes y sobre todo la clara falta de compromiso del Gobierno de Israel, que la mediación de Kerry fuera a dar ningún fruto esperanzador. Si acaso, prolongar las reuniones entre ambos equipos de negociadores, cosa que sobre todo podría beneficiar nuevamente a Netanyahu, en la esperanza de que los republicanos recuperaran el control del Congreso estadounidense a finales de este año e hicieran que la posición de Obama fuera más débil. Una administración, la de Obama, que también ha desinflado gran parte de las esperanzas que se habían depositado en su mediación.

En las últimas semanas sin embargo hemos visto cómo lo que parecía un paulatino y relativamente controlado descenso hacia la tumba (una vez más) del diálogo entre israelíes y palestinos, se ha visto sacudido por dos hechos fundamentales, y un anuncio sorprendente.

El primer hecho, la firma por parte de Mahmoud Abbas de la solicitud de ingreso de Palestina en varias agencias y tratados internacionales, que había prometido posponer hasta que finalizara esta fase del proceso de negociación y que fue su respuesta a la decisión israelí de no cumplir lo acordado y liberar otra tanda de presos. Este movimiento se enmarca dentro de la estrategia palestina de aumentar la presión internacional sobre Israel de manera paulatina, y es, no lo olvidemos, una decisión perfectamente acorde con la legalidad internacional. A pesar de que los líderes palestinos reafirmaban su compromiso de continuar las negociaciones, ni los americanos ni, por descontado, los isralíes, compartían su visión.

El anuncio sorprendente fue la insinuación por parte de Abbas de desmantelar la Autoridad Nacional Palestina si las conversaciones no llegaban a un acuerdo. Una especie de “tome usted las llaves” a Israel, que tendría que hacerse cargo de proveer a la población palestina con servicios de salud, educación, etc, acordes con su condición de potencia ocupante. Un anuncio que si bien no parecía muy creíble, muestra hasta qué punto el Presidente palestino estaba dispuesto a elevar la apuesta.

Pero el segundo hecho ha sido aún más inesperado y ciertamente más importante: la firma de un acuerdo de reconciliación entre Fatah y Hamás que quiere poner fin a siete años de enfrentamiento que han desgajado Palestina entre Cisjordania y la Franja de Gaza. El acuerdo contempla la formación de un gobierno de unidad nacional antes de cinco semanas y la convocatoria de elecciones dentro de seis meses, así como la integración de Hamás y Yihad Islámica en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP). Y esto sí que abre un campo aún más amplio a lo que puede acontecer en un corto-medio plazo.

La primera reacción del gobierno israelí no se ha hecho esperar, y tras ordenar ayer mismo una serie de ataques aéreos en Gaza en respuesta al lanzamiento de cohetes los días anteriores, hoy ha aprobado suspender las conversaciones con los palestinos, a los que además ha impuesto sanciones económicas. Netanyahu lo dejó muy claro “O firmas la paz con Israel o firmas la paz con Hamás. Con ambos es imposible”.

La comunidad internacional tampoco se muestra muy ilusionada (por no decir otra cosa) ante la vuelta al gobierno palestino de Hamás, considerada una organización terrorista y contra cuya legitimidad ya se posicionaron en contra hace ocho años.

Sin embargo, y si realmente se lleva a término (recordemos que en 2012 ya se estuvo en este punto, con los acuerdos de El Cairo y Doha, pero que al final se quedó en nada), esta reconciliación no tiene que suponer un paso atrás en la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz.

En primer lugar, es bastante poco realista pensar que se puede alcanzar una solución estable sin contar con Hamás, que controla la Franja de Gaza y obtuvo la mayoría en las elecciones de 2006. El hecho de que Netanyahu y su gobierno se apresuren a utilizar esto como excusa para retirarse de las conversaciones lo único que prueba es que nunca tuvieron una intención firme de acabar con la ocupación, y de paso les sirve para cargar la culpa del fracaso en los palestinos.

En segundo lugar, el que se puedan celebrar elecciones en toda Palestina, y que un nuevo gobierno respaldado por la legitimidad de las urnas se haga cargo de las negociaciones, negaría la mayor a los que hasta ahora aducían que Abbas no representaba a la mayoría de los palestinos y eso hacía imposible poder llegar a un acuerdo con la tan manida frase de “no hay interlocutor con quien negociar al otro lado”. La Autoridad Nacional Palestina, a partir de ese momento, sí que tendría esa representatividad.

Y, por otro lado, uno de los aspectos más importantes de este acuerdo de reconciliación es el ingreso de Hamás y Yihad Islámica en la OLP, organismo que reconoce al estado de Israel. Esto constituye una oportunidad para que una Hamás debilitada por la caída de sus principales apoyos internacionales y cada vez con menos opciones, pase de manera más o menos pública por ese “aro”, como ya han manifestado fuentes de la Autoridad Palestina. De este modo, la solución de los dos estados basados en las fronteras de 1967, con un estado palestino libre, justo y viable que pueda convivir en paz con Israel, ganaría fuerza.

Aunque tampoco podemos descartar que todo sea parte de la estrategia de Mahmoud Abbas, un órdago a Estados Unidos e Israel para demostrarles que tiene más opciones, e intentar mejorar las condiciones de las negociaciones. No sería algo descabellado en una región en la que unos y otros líderes son muy dados a grandes titulares públicos que se usan como piezas de ajedrez en un tablero mucho más complejo y soterrado. En las próximas semanas lo veremos.

En todo caso, lo que en mi opinión sigue siendo claro es la necesidad de apoyar a la sociedad civil organizada de ambos países para que puedan continuar con su ardua labor de llevar a la sociedad palestina e israelí a un mutuo entendimiento y diálogo, sin el que cualquier acuerdo alcanzado corre el peligro de no ser más que un mero armisticio.

Por Ignacio Baeza, coordinador equipo en terreno ACPP Centroamérica

El Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador entregó el pasado 25 de marzo las credenciales al presidente electo del país, Salvador Sánchez Cerén, y a su vicepresidente, Óscar Ortiz, para el período 2014-2019 tras vencer en los comicios celebrados el pasado 9 de marzo. La fórmula propuesta por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) obtuvo 1.495.815 votos, frente a los 1.489.451 que consiguió la derecha, representada por Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y su candidato Norman Quijano, Alcalde de San Salvador.

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Salvador Sánchez Cerén y Oscar Ortíz, con el documento oficial de presidente y vicepresidente electos

Esos 3.364 votos de diferencia hicieron que durante dos semanas después del 9 de marzo, fecha de los comicios, la tensión política en el país escalase a cotas insuales, pero sobre todo que se diese una presión en la calle de ARENA, algo mucho más raro aún por la escasa experiencia de este ente en el manejo de la protesta social.
En la misma jornada electoral, y cuando aún el escrutinio alcanzaba apenas un 60%, la dirigencia de ARENA convocó una rueda de prensa en el mismo hotel donde se encuentra el TSE, para declarar vencedor a su candidato Norman Quijano. La diferencia para entonces era de apenas 0.20% a favor del partido tricolor. Según sus cuentas habían superado en votos a Sanchez Cerén, y la estrategia elegida es la ya habitual por estas tierras, que es salir de manera prematura al estrado para mover ficha y meter presión a aquellos que estén realizando o supervisando el conteo. Recordemos que esto es lo mismo que se hizo en las elecciones de 2006 y 2009 en San Salvador, tanto por parte del FMLN como ARENA. Sin embargo, el conteo al finalizar el día arrojaba unas cifras muy parecidas a las últimas oficinas, con el FMLN como vencedor.

Durante los días y semanas siguientes al 9 de marzo, y mientras se realizaba el conteo final de las actas de las mesas electorales, ARENA comenzó a convocar movilizaciones con un éxito decreciente, alentando a sus correligionarios con el anuncio de demandas de supuestas irregularidades que se dieron durante el proceso. Hablaron de votaciones dobles de los apoderados del FMLN, de anulación sistemática de votos de ARENA e incluso llegaron a plantear que más de 10.000 presos habrían salido de las cárceles para ir a votar. Con todo esto pretendían que se aceptase una petición de abrir de nuevo todas las urnas para contar de nuevo cada uno de los votos. Interpusieron recursos y demandas ante el propio TSE, la Fiscalía General de la República y ante la Sala de lo Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, solicitando a veces ese recuento de votos, y otras veces la nulidad del proceso electoral, todo ello sumado a una campaña de desprestigio de las instituciones que encontraba en los medios masivos de comunicación, afines y comprados por el capital derechista, su caja de resonancia.

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Norman Quijano, en su intervención el día 9 de marzo

La Constitución de El Salvador otorga al Tribunal TSE toda la competencia y autoridad en materia de celebración y resolución de comicios. El TSE tiene como mandato cumplir y hacer cumplir el Código Electoral, el cual establece que para el conteo de votos en unas elecciones habrá dos tipos de recuentos: el preliminar y definitivo. El primero se realiza con las actas enviadas desde los centros de votación (colegio electoral) por fax el mismo día de las elecciones, y el segundo se lleva a cabo con la presencia de todos los partidos políticos, la fiscalía general de la república (FGR), procuraduría de Derechos Humanos, observadores internacionales y miembros del TSE. Las mencionadas actas son los documentos que se levantan en la misma Junta Receptora de Voto (JRV) (mesa electoral), y que reflejan los votos obtenidos por cada partido, los declarados nulos y los impugnados. Cada acta es firmada por el representante del partido político en la mesa, así como los vigilantes (apoderados) designados, y tiene para cada uno de los actores (FMLN, ARENA, FGR, PDDHH y TSE) una copia exacta, la cual se llevan y se utilizan en el conteo definitivo, cotejándose y corrigiendo posibles deficiencias. Únicamente cuando la suma de los votos nulos más los impugnados en una JRV suman más que la diferencia entre ambos partidos en esa mesa, está contemplada la apertura de la caja donde se han guardado los votos para hacer un recuento de cada uno de ellos.
Basándose en este marco legal, y en la falta de pruebas contundentes que presentó el partido ARENA, todas las instancias rechazaron cada una de las demandas que plantearon, haciendo que los resultados fuesen definitivos, y el FMLN ganase la contienda legítima y legalmente.

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De izquierda a derecha, Walter Araujo y Eugenio Chicas, magistrados del TSE

Reconocimiento
Durante las tres semanas que duró el escrutinio final y la revisión de alegaciones por parte del TSE, se sucedieron por un lado una serie de reconocimientos internacionales como son los de bloque ALBA (Venezuela, Ecuador, Bolivia y Nicaragua), junto a otros como la Federación Rusa o Brasil, y por otro toda una serie de actores nacionales como la ANEP (equivalente a la CEOE en España) o los propios diputados de ARENA, que repetían hasta la saciedad que si no se hacía un nuevo recuento, no reconocerían a Sanchez Cerén como presidente. Después del reconocimiento del TSE, fueron cayendo con fuerza noticias que suponían un espaldarazo para el FMLN: el ya mencionado rechazo de los recursos presentados ante la Sala de lo Constitucional, y el reconocimiento del nuevo gobierno por parte de EEUU, firmado por John Kerry. Junto a esto, el cambio de actitud de la oligarquía económica, quien ya aceptaba la figura de Cerén como futuro presidente. Según parece ser, esta cascada de sucesos comenzó el lunes 24 de marzo cuando el aún candidato y ganador virtual se reunió con la oligarquía económica y les planteó su visión de gobierno y sus planes de diálogo, y en la cual se tendieron puentes y se comenzó una agenda de trabajo. Con esto, la comisión política dirigente de ARENA (COENA) se estaba quedando sola en sus reivindicaciones, y el jueves 27 no tuvo más remedio que aceptar el resultado final de las elecciones y anunciar su intención de hacer una “oposición inteligente”.

Campaña y resultados
Lo cierto es que los resultados en segunda vuelta han sorprendido a propios y extraños. En todas las experiencias latinoamericanas, cuando un partido o candidato había ganado en primera vuelta, en la segunda la diferencia se ampliaba o, como mínimo, no se ponía en peligro su victoria. Periodistas internacionales apuntaban que si en El Salvador se diesen la vuelta a los resultados en primera vuelta, “tendrían que escribir libros sobre ello”. Pues bien, la verdad es que el análisis de lo sucedido es complicado y hay varios factores que es necesario tener en cuenta:
- El FMLN subió unos 180.000 votos con respecto a la primera vuelta, convirtiéndose en la candidatura más votada de la historia, es decir, creció casi un 14%. Es cierto que el FMLN ya estaba cerca de su techo de votantes por ser el único partido de izquierdas del país. Esto por un lado quiere decir que el progresismo se une en torno a ellos, pero también significa que personas con un ligero sesgo conservador, pueden tender a votar en su contra. Es decir, uno podría llegar a hacerse la pregunta, ¿cómo el Frente ha sido capaz de dejarse recortar tal diferencia de puntos?, pero realmente con lo datos en la mano, se observa que el esfuerzo hecho ha sido considerable. Sí es cierto, que la izquierda llegó muy justa de recursos económicos a esta segunda vuelta, y que faltaron actos para incrementar más aún la tensión electoral entre los seguidores.
- Del lado de ARENA vimos un cambio radical en el marketing publicitario y una modificación temática en la campaña del miedo. Por un lado plantearon una estrategia de benchmarking descarado, copiando la campaña de sus rivales, pregonando de manera evidente que mantendrían los programas sociales del gobierno actual, y detallando propuestas para atajar la inseguridad ciudadana que ya no iban por el camino de la “mano dura” o la militarización. Y por otro lado el miedo cambió de escenario, y de las pandillas pasaron a Venezuela. La crisis política que se trasladaba a las calles de aquel país eran utilizadas por ARENA como ejemplo de lo que podía pasar en El Salvador si ganaba el FMLN. La oligarquía económica se hizo cargo de esta segunda batalla electoral, y consiguieron poner encima de la mesa 100 millones de dólares para afrontar la el reto que se plantearon.
De esta forma nos encontramos con un electorado que claramente respondió a la llamada de la derecha en la segunda vuelta, que por un lado valoró el cambio de actitud arenera y por otro volvió a responder a la campaña de temor. Es curioso como en El Salvador siempre ha dado más resultado el miedo a algo exterior que interior. Como ejemplo tenemos que en los comicios de 2004 se lanzó el mensaje de la teórica ruptura de relaciones con EEUU en el caso de ganar el FMLN, y que eso conllevaría a una caída en picado de la recepción de remesas, hecho que tocó la fibra sensible de tantas familias que dependen de esos ingresos. También la figura de Hugo Chávez fue utilizado en el 2009, argumentando que sería él quien gobernase el país, y tras la desaparición del líder bolivariano, el temor en 2012 se centró en lo ya apuntado.

Lo cierto es que el electorado salvadoreño se encuentra dividido, así como la sociedad, y es necesario plantear un diálogo que suponga una suma de fuerzas. Por otro lado, un análisis del elector nos dice que aquellas personas no son del voto duro de cada partido, se muestraN más influenciable a los mensajes que se lanzan en una larga campaña como la que hemos vivido, de unos 5 meses de duración, que a un análisis histórico de los hechos, o a una reflexión sobre la coherencia de los programas electorales y las propuestas planteadas. Además, otros movimientos sospechosos fueron la cantidad de personas (decenas de miles) a las que ARENA pagó la renovación de su DUI (DNI salvadoreño) para que pudiesen votar, ya que la ley prohíbe votar con ese documento vencido.

Perspectivas
El partido FMLN se situó en una posición muy moderada durante todo el proceso, alentando a que sus bases permaneciesen tranquilas, pero vigilante y pendiente de los movimientos areneros. Las únicas respuestas públicas que se daba a los exabruptos areneros eran por parte de diputadas y diputados farabundistas, quienes reclamaban el respeto a la institucionalidad. Una vez que terminó el conteo final, el partido de izquierdas realizó una convocatoria masiva en San Salvador para celebrar la victoria y para demostrar su fuerza en las calles.

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La victoria para el FMLN supone conseguir el ejecutivo con una fórmula “puramente roja”, es decir, con una candidatura de personas que no solo provienen del interior del partido (Mauricio Funes solo era simpatizante), sino que además destacaron dentro de la contienda militar en los años 80. Se plantea una continuidad en las políticas y en la forma de gobernar, aunque se esperan que, ahora sí, se afronten ciertas reformas estructurales para la transformación social del país. Las enormes desigualdades que sufre la población, con un uno de los índices de Gini del continente más lejanos a 1 en cuanto a distribución de la renta, solo puede ser abordada desde una reforma fiscal profunda que grave a ese capital oligarca. Si bien es cierto que una modificación de este calado tiene que ser aprobado por la Asamblea Legislativa, no lo es menos que el gobierno puede tener la iniciativa y presionar con toda su fuerza para conseguirlo. La sostenibilidad y mantenimiento de los programas sociales y de transformación de los ministerios de Salud y Educación pasan por un incremento de recursos, que no pueden salir de los impuestos indirectos que ya se ceban con las clases populares. Según el Ministerio de Trabajo, siete de cada 100 salvadoreños están desocupados, mientras que un 35% se encuentran subempleados y reciben un salario inferior al mínimo, en torno a los 150 dólares mensuales. Además de la pobreza, la violencia es otro elemento desestabilizador que puede hacer caer cualquier gobierno por muy solidario que quiera hacer ver su labor.

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Detención de varios presuntos delincuentes siendo mostrada a la prensa, algo muy habitual

Bien es cierto que en El Salvador, igual que en el resto de Centroamérica, los asesinatos, robos y extorsiones están directamente relacionados con los bajos ingresos y exclusión social, pero también es verdad que hay que atajar en un corto plazo la sangría de dolor que sufre el pueblo. La impunidad que reina en el país también tiene que ver con la pobreza y la violencia, y buena parte de las tres situaciones las vive la mujer, cuyo papel aún es públicamente relegado (solamente una ministra en el gabinete actual), pero que en la sociedad la situación empeora, con una violencia de género de múltiples facetas imparable, y con una política judicial en materia de salud sexual y reproductiva retrógrada, gracias a la cual actualmente existen 17 mujeres en las cárceles condenadas a penas de hasta 40 años por aborto.

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Marcha del movimiento feminista salvadoreño en protesta por el “caso Beatriz”

Según la Constitución de El Salvador, el país celebrará elecciones legislativas y municipales cada 3 años. Esto marca el calendario político a fuego, de tal forma que apenas hemos salido de una contienda electoral, ya vemos como se acerca la siguiente, en marzo de 2015. Posiblemente la posibilidad de verse como un partido controversial y promovedor de revueltas, ha hecho también que ARENA haya echado el freno de mano a la estrategia de desestabilización que parecía estaba dispuesta a llevar a cabo. La Asamblea Legislativa es el primer órgano de estado, del que emanan las leyes y en la que en El Salvador ningún partido ha tenido nunca una mayoría absoluta y siempre han tenido que buscarse alianzas para sacar adelante iniciativas favorables o en contra del ejecutivo de ese momento. ARENA fue el ganador de los anteriores comicios legislativos, pero sus disputas internas hicieron que la unión de votos entre el FMLN y el resto de fuerzas políticas, hayan hecho posible una relativa estable gobernabilidad.
En el país, a pesar de que se sepa la importancia de la Asamblea Legislativa, la población identifica mucho al poder ejecutivo como el responsable principal y casi único de los designios del país. Por lo tanto, unos malos resultados en esos comicios pueden hacer del segundo quinquenio efemelenista, un proceso traumático que suponga una frustración que estalle después de una primera legislatura en la que se esperaban acciones más profundas. Si algo se quiere cambiar radicalmente en el país, pasa por conseguir una victoria contundente en 2015.

El gobierno que viene
Salvador Sánchez Cerén es el hijo de un carpintero y de una vendedora de mercado, y el noveno de 12 hermanos. Antes de entrar a la política, fue profesor de varias escuelas y empezó su carrera política en el asociación de corte sindical ANDES 21 de junio. En 1972 se incorporó a las Fuerzas Populares de Liberación (FPL) y seis años después entró a la clandestinidad y empezó a ser conocido como Leonel González. Rosa Margarita Villalta, es la futura primera dama, y con ella ha tenido un hijo y tres hijas, además de 10 nietos y una bisnieta.

Junto al gobierno actual, ya se ha comenzado a trabajar en la transición.. Así Óscar Ortiz, su vicepresidente, es desde ya un posible coordinador de las áreas que más preocupan al futuro presidente: la economía y la seguridad pública. Ortiz, alcalde de Santa Tecla, fue diputado de la comisión de economía en la Asamblea Legislativa a finales de los años 90. El día 31 de marzo, apenas a una semana de haber recibido las credenciales como presidente electo, Sanchez Cerén ha presentado su gabinete de gobierno. Todo parece indicar que se pretende transmitir seguridad en sus planteamientos y continuidad en la forma de gobernar, puesto que varios de los ministros que se anuncian continuarán en sus puestos. El caso más visible es Gerson Martínez, actual ministro de Obras Públicas, se mantendrá en la cartera, previsiblemente para continuar con el importante proceso de transformación del gran San Salvador. Pasa lo mismo con Carlos Cáceres, titular de Hacienda, y con Hugo Martínez que volverá a la cartera de Relaciones Exteriores, y Linda Pohl, que será ministra de la cartera en la que actualmente es viceministra, Medio Ambiente. El ministro de turismo seguirá siendo José Napoleón Duarte, y basándose en la realidad de los resultados electorales, Hato Hasbún, actual Secretario de la Presidencia, será confirmado en el mismo puesto pero su función será de enlace con las fuerzas económicas y sociales como Secretario para la Gobernabilidad y el Diálogo. Luego están los casos de Manuel Melgar y Roberto Lorenzana. El primer exdiputado, exministro de Seguridad del actual gobierno, y también uno de los miembros del equipo de transición, y que tendrá el título de Secretario Privado de la Presidencia; y el Lorenzana, diputado y coordinador de campaña del FMLN, que aparece como hombre fuerte del gabinete en el puesto de Secretario Técnico de la Presidencia. Por último, y como muestra de apertura al sector empresarial, ha nombrado como ministro de Economía a Tharsis Salomon López, vicepresidente de la Asociación de Industriales de El Salvador. Pendiente quedaría otra mujer entre el posible equipo de gobierno, que sería Violeta Menjívar como Ministra de Salud, donde hoy es viceministra, y Lorena Peña, diputada muy activa y de gran reconocimiento, aunque aún sin determinar cartera.
En Asamblea de Cooperación por la Paz hemos estado acopañando desde el principio del proceso electoral. Tanto en la primera vuelta el 2 de febrero como el 9 de marzo, en la votación definitiva, hemos formado parte de una misión de observación electoral acreditada oficialmente por el Tribunal Supremo Electoral. Hemos estado en el CIFCO de San Salvador, el mayor centro de votación del país, y en otros barrios céntricos de la capital. También estuvimos siguiendo las sendas jornadas electorales en Santa Tecla (La Libertad), Sensuntepeque, San Isidro e Ilobasco (Cabañas) y Soyapango (San Salvador). Pero además de la labor de observadores en el mismo día de las elecciones, también hemos participado en reuniones de coordinación con otros entes y equipos de observadores internacionales, y hemos reportado incidencias. Al igual, junto al Foro de Cooperación Internacional Solidaria (FOCIS) estuvimos supervisando el conteo final y, ante la tensa situación, nos sumamos a los esfuerzos de Naciones Unidas o la Unión Europea, para exigir respeto a la institucionalidad del país y que se facilitase el trabajo al Tribunal Supremo Electoral como máximo ente rector del país en este tema

por Ignacio Baeza, Coordinador del equipo en terreno de ACPP Centroamérica

El pueblo salvadoreño está nuevamente convocado a las urnas este domingo 9 de marzo para elegir de manera definitiva a su próximo Presidente de la República. Se trata de la segunda vuelta de unas elecciones que tuvieron su primer episodio el día 2 de febrero, y en el que el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), con la candidatura del vicepresidente de la nación, Salvador Sanchez Cerén, obtuvo poco más de un 48% de los votos, muy cerca del 50% + 1 que le habría otorgado directamente el mando del ejecutivo. El archirrival del partido rojo, Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) y su candidato Norman Quijano, ex alcalde de San Salvador, obtuvo unos 300.000 votos menos, quedándose a 10 puntos del FMLN. El expresidente Elías Antonio Saca, con su nueva derecha plasmada en el movimiento UNIDAD apenas obtuvo un 10% de los votos, quedando fuera de la contienda, pero marcando estas elecciones a fuego.
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Oscar Ortiz y Salvador Sanchez Cerén, en un acto de campaña

La campaña para esta segunda vuelta ha durado poco más de un mes, y después de unas primeras semanas en las que el clima electoral había bajado de temperatura, volvieron las concentraciones en las rotondas, los repartos domiciliarios de publicidad, y la reproducción hastiante de anuncios en televisión y radio. Durante este mes apenas se han publicado encuestas de intención de voto, pero las que han aparecido siempre otorgaban a la izquierda una clara victoria como mínimo por la misma diferencia que se dio en febrero, siendo significativo que los medios de comunicación próximos al partido tricolor apenas publicaron una en la que los datos no variaban.

El FMLN ha planteado esta segunda vuelta haciendo equilibrios entre la gestión de la renta que dispone y los escasos recursos económicos por la apuesta decidida que hicieron para ganar en primera vuelta, siempre intentando mantener los mensajes basados en las propuestas (más o menos concretas) a futuro y rescatar los éxitos de la presenta administración. ARENA intentó en un principio cambiar totalmente su estrategia basada en el traslado de miedo por la situación de inseguridad y las pandillas, de tal forma que en un acto de benchmarking total pensó que lo mejor era copiar al rival en lo que estaba haciendo bien. Pero poco duró este clima de propuestas y sonrisas, ya que en seguida varios miembros de la cúpula arenera comenzaron a difundir rumores sobre la vida privada del Presidente de la República, Mauricio Funes, y a utilizar como bandera la situación de Venezuela, intentando hacer pensar a la población que los disturbios que allá se están produciendo, se iban a dar también en El Salvador si ganaba la fórmula presidencial del FMLN.
Militante

Activista farabundista en acto de propaganda electoral

De parte de ACPP hemos vuelto a ser invitados para hacer labores de observación electoral, por lo que estaremos apoyando dentro del esfuerzo de garantizar la legalidad de estos comicios. En esta ocasión, estaremos en varios centros de votación del departamento de Cabañas, al norte del país y que fue el único que ganó ARENA en primera vuelta. Los resultados estarán disponibles a partir de las 8 pm hora local (3 am en España) en la siguiente dirección web http://www.tse.gob.sv/

Bajo este lema surgió la iniciativa por la que el pasado 1 de febrero cientos de mujeres, procedentes de diferentes partes de España, llegaron a Madrid para entregar en el Congreso de los Diputados el texto “Porque yo decido”

Pocos días antes, en un encuentro celebrado entre las asociaciones feministas asturianas “Les Comadres” de Gijón y “Mujeres por la Igualdad” de Barredos, surgió esta idea para luchar contra el anteproyecto de ley del aborto del ministro Alberto Ruiz Gallardón. Lo que en principio sería un viaje en tren de 150 mujeres asturianas a Madrid, se convirtió en un gran “tren de la libertad” y en el motor de la primera movilización contra la ley del aborto del PP.

Así, el 1 de febrero a las dos de la tarde en la estación de ferrocarril de Gijón se ponía en marcha este viaje hacia la libertad, donde sus viajeras eran apoyadas y despedidas por numerosas representantes de asociaciones de mujeres, partidos y sindicatos. La primera parada fue Valladolid, donde se realizó un acto de recepción en la estación de tren de Campo Grande como preámbulo a una concentración bajo el lema “Por el aborto libre y gratuito. No a la ley de Gallardón” coincidiendo, además, con la convención del PP celebrada en Valladolid. Tras esta parada, el tren de la libertad se unió en Madrid con el resto manifestantes llegadas de numerosos puntos de España. Allí, la manifestación se dirigió al Congreso de los Diputados para depositar en el registro el manifiesto “Porque yo decido”. El viaje terminó con una Asamblea de la Libertad celebrada en la sede madrileña de CCOO donde más de 70 organizaciones de todo el estado participaron en el intercambio de ideas y el apoyo a esta iniciativa.

Asamblea de Cooperación por la Paz acompañó a las protagonistas del Tren de la Libertad por las calles de Madrid como muestra del firme apoyo a su lucha, que es también la nuestra y la de todos los ciudadanos y ciudadanas que siguen gritando alto y claro:

Porque yo decido, soy libre y vivo en democracia exijo del gobierno, de cualquier gobierno, que promulguen leyes que favorezcan la autonomía moral, preserven la libertad de conciencia y garanticen la pluralidad y diversidad de intereses. Porque yo decido, soy libre y vivo en democracia exijo que se mantenga la actual Ley de salud sexual y reproductiva y de interrupción voluntaria del embarazo por favorecer la autonomía moral, preservar la libertad de conciencia y garantizar la pluralidad de intereses de todas las mujeres.

http://www.eltrendelalibertad.com/

*Ángeles Alonso es delegada de ACPP en Asturias

Por: Ignacio Baeza

Coordinador de ACPP en Centroamérica

 

El pasado 2 de febrero se realizaron las elecciones a la presidencia de El Salvador. El FMLN ha conseguido una victoria con un porcentaje de votos cercano al 49%, mientras que la derechista ARENA se quedó en un 39%. El tercero en discordia, el movimiento UNIDAD se ha tenido que conformar con un escaso 11%.

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Imagen del centro de votación CIFCO (San Salvador)  uno de los más grandes del país

A pesar de la amplia victoria, a la izquierda no le ha bastado con esos resultados para hacerse de nuevo con el ejecutivo del país. Al no alcanzar el 50% más uno por ninguna candidatura, la ley electoral salvadoreña exige que se lleve a cabo una segunda vuelta con los dos contendientes que más votos han tenido. Así que el 9 de marzo el país está nuevamente convocado para elegir definitivamente a su nuevo presidente.

El FMLN ha tenido casi la misma cifra de votos que le llevó al control de la presidencia con Mauricio Funes. De hecho los votos que ha tenido de menos (unos 40.000) le habrían dado la victoria en esta primera vuelta. Por otro lado, ARENA se ha dejado unos 300.000 votos con respecto a las elecciones de 2009, lo que les supone un fuerte golpe anímico. De cara a la segunda vuelta ambos tendrán que convencer al electorado del movimiento UNIDAD, aunque está claro que efemelenista necesita de solo una parte, mientras que el candidato arenero Norman Quijano, necesita de la totalidad y un mayor esfuerzo. Pero también tendrán que llegar a una gran cantidad de personas que decidieron no acudir a votar. Y es que a pesar de la implementación del voto residencial en todo el país, hecho que ha facilitado el ejercicio del voto a toda la población, la participación ha quedado por debajo del 55%, frente al 62% que votó en 2009.

Otra clave ha sido la tipología del votante. Desde hacía tiempo se veía que la estrategia del FMLN era fortalecer el voto rural, que suele ser una población que tiende a apoyar a quien está en el poder. De hecho el partido de izquierda se ha impuesto en 13 de los 14 departamentos del país. Frente a esto se puede ver que dos ciudades importantes como son San Salvador o Santa Tecla, han votado mayoritariamente por ARENA (aquí también podemos ver dónde están esos 40 mil votos que necesita el  Frente).

Algo que ya no es noticia es la ausencia de violencia política durante la campaña y el proceso electoral. La población de El Salvador, que en 1992 salió de una guerra civil que duró más de una década, y a pesar de los mensajes confrontativos que la derecha plantea en su campaña, hace alarde de respeto y contención para celebrar las elecciones. ACPP estuvo presente en una misión de observación internacional con dos personas acreditadas oficialmente, quienes estuvieron en centros de votación de San Salvador y Santa Tecla.
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Miembros de una Junta Receptora de Voto a primera hora, preparando la urna

12.00

Por Antonino Caradonna

Delegado ACPP Túnez

Han pasado exactamente tres años después del derrocamiento de la veinteñal dictadura de Zeine Ben Ali, y la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de Túnez ha ratificado el texto de la nueva Constitución, con una mayoría arrolladora de 200 votos a favor, 12 en contra y 4 abstenciones. Los 149 artículos son el producto de un largo camino que se ha desarrollado a partir del nombramiento de una autoridad nacional constituyente a finales de 2011, depositaria de muchas esperanzas colectivas y del imaginario social, cuyo objetivo final de promulgar una nueva constitución, ha sido alcanzado gracias al sacrificio, también en sentido literal, de la parte democrática y socialmente comprometida de la sociedad tunecina. Prueba de ello ha sido el revés sufrido en julio del 2012, con el asesinato de Mohamed Brahmi, demócrata y opositor del Gobierno Islámico, hasta hace pocos días al poder. En respuesta al asesinato, y a otros anteriores atentados a la libertad de expresión y a la seguridad de los grupos de oposición, los ciudadanos salieron a las calles pidiendo la disolución de la Asamblea, mientras que muchos miembros de la misma decidieron boicotear sus actividades durante varios meses.

Tras ese acaecimiento, el trabajo de la Constituyente ha continuado, bajo el peso de la inexperiencia de la mayoría de sus miembros y con lentitud, debido a la extrema polarización entre los principales grupos políticos, y en segundo lugar, por la estrategia del principal partido tunecino, Ennadha, de ralentizar el trabajo de la Asamblea y mantenerse al mando por más tiempo posible. En ese sentido, la discusión sobre algunos artículos ha generado polémica e litigios, con particular referencia al papel de la religión en la vida política, o la división del poder ejecutivo entre el Primer Ministro y el Presidente, o aun el proceso de nombramiento de los jueces y a los límites de edad para concurrir al cargo de presidente de la república tunecina, medida que iba a descartar la candidatura del más importante líder de la oposición.

 

Finalmente, el 26 de Enero 2014, una vez promulgada la nueva Constitución, el polo democrático ha declarado, en su mayoría, su satisfacción por el resultado final, destacando sobre todo el temor concreto que la mayoría islamista en la Asamblea Constituyente hubiera podido hacer prevalecer distintos principios y diferentes valores, como la complementariedad de la mujer respecto al hombre o que la Shari’ah, la ley islámica, fuera tomada en consideración como fuente preferencial de derecho en el país. Las tunecinas y los tunecinos beneficiarán de una carta constitucional moderna e inspirada a la protección de los derechos humanos que garantice su libertad de creencia, de conciencia y de culto y que será el garante de la neutralidad de los lugares de culto con respecto a toda manipulación, a través la difusión de valores entre los cuales la moderación y la tolerancia. Desde el punto de vista organizativo se ha optado por la fórmula del semi-presidencialismo, con elección directa del Presidente de la República, la regionalización y descentralización de la administracion y la total independencia de la justicia. La afirmación de la igualdad de hecho entre hombre y mujer es otro reconocimiento importante, aunque no se abre el camino para la abolición de las discriminaciones reales, ya que la Constitución no dará lugar, por ejemplo,  a la equiparación de las sucesiones, uno de los problemas reales de las mujeres.

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Desde luego, la promulgación de la nueva Constitución es un hecho positivo y el merito de ese resultado no ha sido solamente de los representantes de los partidos políticos en seno a la Asamblea Constituyente, que han finalmente establecido un verdadero dialogo, sino de la movilización y la participación activa de grupos sociales defensores de los derechos humanos, de la equidad de género y por sobre todo, del principal sindicato tunecino, la UGTT. En ese sentido, a diferencia de las criticas populistas que los sindicatos de los países del Norte del Mediterráneo están sufriendo, el sindicato mayoritario tunecino ha beneficiado de un grande apoyo popular y ha salido más fortalecido que nunca por los acaecimientos de los últimos seis meses, logrando al mismo tiempo, asumir el rol de arbitro frente al conflicto político existente, promover el diálogo social e imponer una hoja de ruta, con fechas a breve plazo, para la aprobación de la nueva Constitución y la creación de un Gobierno de unidad nacional. A lo largo de estos tres años ha habido una evolución de parte de la sociedad civil y de sus representantes políticos que ha sido útil para comprobar la solidez de las instituciones, una desarrollada conciencia social y la existencia de varias organizaciones (sindicatos, liga de derechos humanos y unión de industriales y comerciantes) que verdaderamente han trabajado para el bien del pueblo tunecino.

El trabajo de observación critica, presión y representación de la sociedad civil por parte de los movimientos sociales y de las organizaciones democráticas nacionales e internacionales no termina ahora. En pocos meses tendrán lugar las elecciones nacionales que decidirán sobre el rumbo del país en los próximos años, sin olvidar que, en los últimos tres años, Tunez ha sido terreno de lucha entre visiones de la sociedad muy diferentes, lugar de disputa entre fuerzas exteriores que han intentado importar de la lejana península arábiga, costumbres y patrones que nunca habían habitado en este país, históricamente abierto hacia el Mediterráneo e inteligentemente orientado a cooperar con los vecinos europeos.

Por Natxo Baeza

Coordinador ACPP en Centroamérica

 

Este próximo 2 de febrero las salvadoreñas y salvadoreños están convocados a las urnas nuevamente, esta vez para elegir a su presidente por los próximos 5 años. Casi cinco millones de personas deberán emitir un sufragio que supondrá la aprobación de la actual gestión del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) o bien su suspenso, dando la alternativa a las otras dos fórmulas con posibilidades en la contienda, la del sempiterno rival Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) o la que representa a la escisión de éstos junto con otros partidos, el movimiento UNIDAD.

Para estos comicios el partido oficialista FMLN presenta como candidato a la presidencia a Salvador Sanchez Cerén, antiguo comandante de las Fuerzas Populares de Liberación (FPL), teniendo como compañero de fórmula (así es como se refieren en El Salvador a la dupla de candidatos a presidencia y vicepresidencia) a Oscar Ortíz. El primero es el actual vicepresidente de la república y líder histórico efelenista, con un gran reconocimiento entre las bases del partido. Ortíz ha sido alcalde de la importante ciudad de Santa Tecla, pudiendo presumir de una gestión integral que ha permitido combinar una transformación de la urbe con atracción de inversiones y una reducción significativa de los niveles delincuenciales. Con esto el partido de bandera roja pretende unir la corriente más purista y de voto duro, con otra línea de trabajo más cercana al actual presidente Mauricio Funes, y que goza de mayor simpatía entre el electorado moderado y la empresa privada.

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La “formula presidencial” Salvador Sanchez-Cerén y Óscar Ortiz, en un acto de campaña

Frente a estos no encontramos a Norman Quijano, candidato de la derechista ARENA, quien hasta antes del inicio de la campaña ostentaba la presidencia de la alcaldía de San Salvador. ARENA, quien parecía hacer su propia travesía por el desierto tras la derrota de 2009, vio como las elecciones a alcaldías y diputados de 2012 les daba un balón de oxígeno, ya sea por mérito propio o desaciertos contrarios, incluso señalándoles a Quijano como gran esperanza debido a su rotunda victoria en las municipales capitalinas. Pero ni mucho menos el actual candidato lo ha tenido fácil dentro de su partido, ya que los barones históricos, especialmente Alfredo Cristiani, presidente arenero, no veían en su figura alguien capaz de conseguir devolverles el ejecutivo. Sin embargo, nadie sobresalía ni ninguna opción parecía aunar consenso. Finalmente, y con gran división interna, Quijano fue nombrado candidato a presidente.
El que parece tercero en discordia según las encuestas es el malogrado y defenestrado por ARENA, Elías Antonio Saca, expresidente de la República y líder del movimiento UNIDAD, quien se erige como defensor de los desheredados políticos, hartos de polarización, pero que realmente representa a una burguesía económica que antes apoyaba a ARENA pero que se veía opacada por la oligarquía tradicional salvadoreña.

En El Salvador el periodo de campaña electoral comienza unos 4 meses antes de los comicios. Toda una tortura que supone una tensión en el país que difícilmente se compatibiliza con la necesidad reconocida de suavización de la polarización política. Esto, unido a la volatilidad de los puestos de trabajo en las instituciones públicas, lleva a una supeditación de la actividad político administrativa al desarrollo de la agenda electoral.
El FMLN ha dado una muestra de músculo económico y de masas, planteando una campaña sorprendente por la nunca vista amplia presencia en los medios, acompañado de una fuerte presencia en el interior del país donde parece ser el apoyo ha sido masivo. A todo esto se unen dos grandes eventos de apertura y cierre en los que se inundó San Salvador con una marea de camisetas y banderas rojas, pretendiendo hacer ver el poderío de movilización que puede poner encima de la mesa el farabundismo. Todo esto con un reconocimiento claro de su propia debilidad: la candidatura de Sanchez Cerén, con quien el partido ha tenido que hacer un esfuerzo de elevación de imagen importante, ya que ni su carisma ni su cercanía al núcleo duro de la ejecutiva efemelenista han ayudado a despertar simpatías entre indecisos y gente no tan cercana al partido. Por otro lado el FMLN ha planteado un programa de gobierno continuista en el que refuerzan los programas sociales que se pusieron en marcha en esta legislatura, sin evitar en ningún momento exprimir aquellos que, aunque positivos y reconocidos, tienen un marcado carácter asistencialista. La proximidad patente del entramado de empresas ALBA al proyecto del FMLN ha querido ser explotado por la derecha como algo negativo, pero por el contrario ha resultado ser un valor positivamente valorado por el electorado, siendo de hecho la entrada del país a Petrocaribe una propuesta que la gente no contempla como una oportunidad y no como una cesión de soberanía hacia Venezuela, como podría haberse visto en el pasado.

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Vista del Paseo General Escalón en el acto de cierre de campaña este pasado sábado

Por otro lado tenemos la estrategia empleada por ARENA, también con la acostumbrada presencia en los medios, pero con una clara falta de ideas en su planteamiento. El partido de derechas en anteriores elecciones había empleado hasta la saciedad el mensaje de temor a la llegada del comunismo con su consiguiente teórico recorte de libertades, expropaciones masivas, y por supuesto las represalias de EEUU, incluida la pérdida de las tan necesarias remesas. Al haberse demostrado que ni hay comunismo y que incluso Obama llegó a visitar el país, los areneros en esta campaña se han agarrado al clavo ardiendo de la derecha internacional, aludiendo al “despilfarro” del órgano ejecutivo, y sobre todo a lo que más réditos les está dando, el tema de la seguridad. Mensajes continuos críticos acusando al gobierno y al FMLN de haber pactado con las pandillas durante el proceso de tregua en 2012, prometiendo liberar al país del flagelo de las maras. Pero más allá de esto, la ausencia de propuestas de políticas públicas es la tónica fundamental de la campaña arenera, a excepción de mejorar los programas actuales o ideas peregrinas como reducir el gasto del gobierno a costa de eliminar los guardaespaldas y convertir la residencia presidencial en un albergue para mendigos. Sin embargo, ARENA sigue teniendo los grandes medios de comunicación a su servicio, y si bien los espacios publicitarios han sido más repartidos en esta campaña, incluso con ligero desbalance hacia la izquierda, la realidad es que buena parte de los programas de opinión, entrevistas y noticias  han tenido un sesgo claramente arenero, volviendo a primera plana la violencia que existe en el país y siendo altavoz de mensajes propagandísticos.
Por último, el candidato Tony Saca ha tenido un perfil más bajo, con una presencia fuerte en los medios que controla, pero más suave fuera de ellos. Su lema es que se nutre de lo mejor de la izquierda y la derecha, haciendo propuesta que, lejos de ser política de estado, sí son programas de un alto impacto electoral por su marcado carácter populista. De hecho, más allá de las dudas sobre el manejo de algunos fondos destinados a obras civiles nunca acabadas durante su gestión, la población lo ha visto como el candidato que tiene un mejor y más claro discurso.

Una de las características de esta campaña ha sido la poca indecencia de la sociedad civil progresista. Así como en 2009 hubo una gran movilización para la búsqueda de un voto consciente, que se despegase del miedo transmitido por la derecha, en esta ocasión ha sido mucho menor la actividad en ese sentido. Hay espacios como el Foro Nacional de Salud que están llevando a cabo acciones por la defensa de los cambios conseguidos hasta ahora, así como se han organizado debates y lanzado mensajes de poca difusión acerca de la importancia de no regresar al pasado. En la otra mano sí podemos ver que el “think tank” arenero ha tenido una fuerte presencia en la campaña, con el equivalente a la CEOE en El Salvador, la ANEP, y FUSADES, la ONG que “se dedica a la búsqueda permanente del bien común, teniendo como razón de ser y de gestión a la persona humana”.  Ambos tratando de “legitimar” las críticas a la gestión gubernativa del FMLN.

Según el sistema electoral salvadoreño la elección de presidente debe hacer en dos rondas o “vueltas”. A la primera acuden todos los contendientes inscritos en el Tribunal Supremo Electoral y, si ninguno ha ganado ésta por más de 50% de los votos, las dos candidaturas más votadas pasan a una segunda elección, donde se dirime el triunfo final.  El FMLN apuesta a vencer en primera vuelta, con lo cual evitaría una posible alianza entre las dos fuerzas de derechas ARENA y UNIDAD. Las encuestas que han ido apareciendo durante la campaña han sido para todos los gustos, aunque muchas de ellas sí han apreciado una subida constante en la intención de voto del FMLN, incluso por encima del 45% en alguna de ellas. Por otro lado, las predicciones ofrecidas por los medios de comunicación afines a la derecha, auguraban un empate técnico entre Norman Quijano y Sanchez Cerén.

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Militante efemelenista escucha atento uno de los discursos durante el cierre de campaña

En general ha sido una campaña electoral muy superficial, en la que la izquierda se ha servido demasiado del éxito de opinión de los programas asistenciales. Quizás la necesidad de síntesis y eslóganes ha hecho que no se pusieran de manifiesto aspectos como la nueva forma de gobernar, mucho más inclusiva y participativa, los intentos de cambio en una economía oligopolística, la mejora y extensión de las relaciones internacionales del país, en general la incipiente orientación del estado hacia la población más vulnerable. Durante los últimos tres meses han aflorado repentinamente casos de corrupción de gobiernos pasados que parecían olvidados, dando cuenta de que en la actualidad no se han podido comprobar casos de ese estilo. Además han faltado propuestas concretas en la izquierda para atajar la inequidad fiscal. La falta de ingresos por no abordar una reforma fiscal sería y que afecte a las grandes rentas hacen planear la duda de la insostenibilidad sobre los programas sociales. También es lamentable que el progresismo salvadoreño no afronte el problema que tiene con los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, especialmente en el derecho a decidir. Más de un tercio de los embarazos del país son en mujeres adolescentes y niñas situadas por debajo de los 16 años, y 69 mujeres están o han estado en la cárcel con penas de 25 años siendo acusadas de aborto. Ningún partido ha planteado alguna solución a este asunto. Por último estos comicios tienen un componente trascendental como es la presencia de una nueva derecha, y es que la irrupción de Saca en las elecciones ha supuesto la apertura de frentes electorales para ARENA que antes no tenía, y ha exigido a unos y otros superar el debate a dos bandas al que estaban acostumbrados. De una forma u otra habrá que ver si El Salvador no cae en las redes de la política sin ideología.

Asamblea de Cooperación por la Paz participará con un equipo de dos observadores electorales, los cuales han sido acreditados por el Tribunal Supremo Electoral. Desarrollarán su actividad en el Centro Internacional de Ferias y Congresos de San Salvador, acompañando a una delegación del FMLN. Gracias a la presencia del cuerpo de observadores internacionales, se podrá dar legitimidad al proceso, así como realizar los apuntes necesarios para futuras mejoras. ACPP ha colaborado en la observación internacional en El Salvador en los comicios municipales y legislativos de 2006, 2009 y 2012, y en las elecciones presidenciales de 2009.

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Simpatizantes del FMLN ondean banderas junto a estandartes de otros movimientos afines

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