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Alejandro Quiñoá

Las últimas lluvias del año en El Salvador son el punto de inflexión para muchas cosas: marcan el inicio de la estación seca, determinan el período en el que hay que empezar  a recoger las últimas cosechas que han germinado durante la época de lluvias y suponen un cambio en el paisaje del país.

Este año las últimas lluvias en gran parte del país han sido el 8 de noviembre, y desgraciadamente han marcado un punto de inflexión en la vida de mucha gente. La zona paracentral del país recibió durante cuatro horas la misma cantidad de lluvia que se esperaba para todo el mes, provocando una de las mayores tragedias de los últimos años.

La cifras, aunque frías, son elocuentes: 198 personas muertas, 77 desaparecidas y aún continúan en albergues 7.773 personas.  Los daños en infraestructuras han sido inmensos, se calcula en torno a los 80 millones de dólares la cantidad necesaria para su reparación, y 110 escuelas han sufrido daños, con lo que 43.280 alumnos/as y 1.438 docentes, han sido afectados/as en su día a día.

Esta semana nos hemos desplazado, junto a nuestra contraparte en emergencias Comandos de Salvamento, a una de las zonas más afectadas por la tragedia. Incluso en la emergencia se nota que a El Salvador han llegado nuevos tiempos políticos, pues para acceder al área de intervención sólo se puede por vía aérea con lo que el Ejército ha puesto sus medios para facilitar la llegada de la ayuda humanitaria, algo con lo que nunca habíamos contado Comandos de Salvamento y Asamblea de Cooperación con anteriores administraciones. Una vez en la comunidad de Joya Grande, hemos podido ver cómo los corrimientos de tierra han sepultado vidas, sueños y esperanzas. El 85% de la comunidad se ha destruido.

Para ejemplificar la tragedia, quiero contaros sólo una historia. Teresa es una mujer alta, morena, de aspecto robusto y ojos marrones con una mirada triste que evidencia que algo ha pasado. Es vecina del cantón Joya Grande, en el municipio de Ilopango, al que llegó en el año 1985 procedente del departamento San Miguel, en busca de más opciones de empleo y huyendo del conflicto armado. Este mismo año había finalizado de pagar el lote en el que estaba construida su vivienda. Su día a día transcurría entre su trabajo en una panadería del mismo cantón y su papel como lideresa comunitaria. La noche del 8 de noviembre era día de celebración en casa de Teresa, pues su madre  había llegado con el dinero de la venta de unos terrenos que les iban a permitir comprar una casa que llevaban años anhelando. Toda la alegría se convirtió en angustia cuando sintieron que de la colina de atrás de la casa empezaban a caer riadas de tierra y agua. Apenas tuvieron tiempo para abandonar la vivienda antes de que todo desapareciese, años de trabajo, esfuerzo e ilusiones habían sido engullidos, en apenas segundos, por un montón de tierra y rocas.

Teresa llora sobre los escombros de su casa, la mirada perdida busca los muros de lo que algún día fue su casa y encuentra consuelo en que por lo menos de su familia no ha muerto nadie. A pesar de todo, es una de las lideresas de la comunidad que está organizando la ayuda, y rebuscándose para encontrar medios que les permitan rehacer la vida y empezar de nuevo.

Historias como está subyacen a la tragedia en muchas partes del país, pero como se suele escuchar en comunidades y caseríos, “hay que seguir en la lucha…”.

Alejandro Quiñoá (Lugo, 1980) es Coordinador de proyectos de ACPP en América Central

Diego González Blas

Durante el curso escolar 2008/09, en el marco de las actividades de sensibilización de un proyecto que permitió la construcción y equipamiento de un aula de informática en el colegio Gustavo Castañeda de Taulabé (Honduras), alumnos/as de 5º de primaria de dicho centro y del colegio San Lázaro Escuelas Blancas en Ovido realizaron un hermanamiento que incluye el intercambio de trabajos y el compromiso de mantener el contacto para un mejor conocimiento mutuo. Este proyecto está financiado por el Ayuntamiento de Oviedo

Hace unos meses los miembros del equipo de ACPP-Asturias fuimos testigos de cómo un grupo de alumnas/os de quinto de primaria de Oviedo y Taulabé (Honduras) habían desencadenado “la alegría de hacer” mediante

un hermanamiento a través del intercambio de trabajos en los que mostraban su propia realidad. Este intercambio, mediante el envío de cartas a lo largo de todo el curso escolar, ha permitido el análisis en ambas comunidades de diversos temas como el valor de la educación, la igualdad entre hombres y mujeres o las migraciones. No obstante, el principal logro de esta actividad ha sido el establecimiento de un vínculo real entre ambas comunidades educativas, el haber contribuido a abrir los horizontes de alumnado y profesorado más allá de los límites de su propia casa, su propio país y su propio continente.

A principios del mes de octubre, pudimos dar un paso más en este camino con la visita de Herson Ricardo Raudales, profesor de informática en la escuela Gustavo Castañeda de Taulabé, y Rosa Odilí Membreño, técnica de nuestra contraparte en Honduras IHDER al colegio público San Lázaro Escuelas Blancas de Oviedo. Si bien en un principio temíamos que las vacaciones veraniegas hubiesen mermado el interés de las/os niñas/os ovetenses por sus compañeras/os de Honduras, pronto pudimos comprobar que el efecto había sido el contrario. La directora del centro nos informó de que las/os chicas/os expresaron al inicio del curso su preocupación por la crisis que se había desarrollado en Honduras a lo largo del verano y que habían seguido a través de los medios de comunicación. De alguna manera, cada alumna/o de Oviedo se había sentido cerca de sus compañeras/os al escuchar algún comentario sobre el golpe de Estado en Honduras en los medios, preguntándose de qué manera los acontecimientos que se narraban estaban afectando a esas/os niñas/os a quienes ya conocían, pero a los que aún no habían puesto cara.

El encuentro con Herson y Odilí no defraudó: montones de preguntas, ojos como platos ante las fotografías de Taulabé y sobre todo un requerimiento, mantener el contacto. A partir del próximo curso escolar en Honduras, el alumnado de ambas comunidades seguirá compartiendo experiencias de un modo más directo a través de un blog (www.oviedotaulabe.wordpress.com). Aunque en un principio estaba previsto que este contacto a través de las nuevas tecnologías comenzase a la vuelta de Herson a Taulabé, la tozuda realidad de Honduras ha interferido de nuevo en este proyecto, planteando una clausura adelantada de un ya maltratado año lectivo hondureño.

De nuevo recordamos la reflexión de Mª de los Ángeles Menéndez, directora del centro ovetense, para explicar al alumnado de Pedagogía de la Universidad de Oviedo su decisión de participar en este proyecto: “Sólo respetamos y queremos las cosas que conocemos y comprendemos”. En este caso, el hermanamiento no sólo ha permitido al alumnado ovetense conocer, comprender y por lo tanto querer, la realidad de sus compañeras/os de Honduras. Ha permitido también conocer y comprender de qué manera los acontecimientos reflejados en la televisión y que en muchas ocasiones parecen lejanos, casi ficticios, afectan a las vidas de las personas y al desarrollo de las sociedades con las que de algún modo estamos unidas/os.

Diego González Blas (Gijón, 1982) es técnico de educación de ACPP-Asturias.

Ensayo sobre la tozudez

Xavi Sánchez

Xavi Sánchez

El tiempo pasa y nada se resuelve en Honduras. El llamado “Diálogo de Guaymuras” no se ha estancado sino que se está pudriendo, al menos el oficial, porque lo negativo de esta parálisis también es que se haya montado este proceso en la sombra, estas reuniones secretas con representantes no elegidos por nadie, más bien miembros de los grupos de poder cuyo interés en resolver la crisis es inversamente proporcional al de todos, al público. Pero hagamos un repaso al proceso, por qué se ha llegado a esa situación, anunciada por muchos, en la que las elecciones se acercan y los golpistas siguen en el poder.

A la mesa se sentaron dos posturas para llegar a una solución de consenso y resulta que sólo una parte ha cedido, pues la otra empezó el dialogo dedo en alto advirtiendo que el proceso electoral tenía una fecha inamovible y que “Honduras le tiene pánico a Mel Zelaya”. Así pasaron los primeros días de negociaciones, llegaron a acuerdos sobre otros puntos menos relevantes sin abordar el fundamental: la restitución del orden constitucional vigente antes de la intervención golpista, la vuelta de los militares a los cuarteles y el cese de la represión y la violencia por pensar diferente. Porque mientras los malévolos focos mediáticos apuntaban al “Hotel Clarión” de Tegucigalpa, donde se desarrollaba ese proceso de diálogo, el régimen golpista continuaba la persecución y la represión a los miembros de los movimientos sociales y a los medios de comunicación que no cuentan lo que ellos quieren. No han mostrado la más mínima voluntad de recuperar la dignidad democrática de la que presumen y fortalecer ese diálogo, recién iniciado por entonces y que han conseguido dilatar sin fecha límite, como ellos  pretendían desde el inicio, con el objetivo de plantear las elecciones como la única salida.

En un alarde de tozudez, han inventado mil argucias legales para no permitir la restitución de Zelaya y ahora incluso pretenden que no se considere lo ocurrido un golpe de Estado para que así, los militares, que son los únicos a los que les quieren hacer pagar el muerto, tengan una salida más honrosa y benévola ante un posible juicio, pues la no amnistía para ambas partes ya está acordada. Al inicio del estancamiento, los golpistas argumentaban que tenía que ser el Tribunal Supremo el que decidiese la restitución mediante un informe y posterior resolución, cuando la llamada “sustitución constitucional” (otros lo llamamos golpe de Estado) fue aprobada por el Congreso. La delegación de Zelaya incluso solicitó  al mal llamado Gobierno de facto convocar al Congreso de urgencia para realizar la votación para decidir su restitución (tal como se hizo en su momento para  retirarlo del poder), pero no hubo manera de que los golpistas cediesen y que el acuerdo cerrado por las dos delegaciones se sellase, poniendo fin a esta crisis.

Hay que dejar claro que desde que se inició el proceso de diálogo la única parte que renunció en sus pretensiones fue la delegación del presidente constitucional. Primero cedió en el punto fundamental de la reivindicación del pueblo y Frente de Resistencia, el motivo por el que empezó todo esto, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente. Más tarde cedió también aceptando el retorno de Zelaya a la presidencia, pero en un Gobierno de unidad nacional, donde le colocarán a los ministros que más les convenga y no podrá recomponer su equipo de trabajo.

Por eso no entiendo qué más quieren para sellar el acuerdo, si ya han logrado lo que querían por ahora: frenar la Constituyente (aunque afortunadamente éste es un proceso que tardará más o menos en concretarse, pero que no se detiene). No comprendo cuál es la obsesión con Zelaya, con llamarle sustitución constitucional a lo que es una intervención golpista, eso sí avalada por el Congreso y todos los tribunales hondureños e iglesias que quieran, pero que se hizo con nocturnidad y alevosía, a punta de fusil. Si tan claros son los cargos y la traición a la Constitución por parte de Zelaya, por qué no lo llevaron a un tribunal. No quiero repetir argumentos obvios, pero de verdad que no entiendo esta terquedad que impide el acuerdo. Mejor dicho, sí la entiendo, pero no considero justo que se le permita a unos señores que dan un golpe de Estado imponer las condiciones para el diálogo, sentarse en una mesa y no ceder ni un solo punto y, finalmente, casi pretender  que se les entregue una medalla por los servicios prestados a su querida patria.

Para ir terminado y no aburriros más, la última broma de mal gusto es que tras anunciar a bombo y platillo el fin del “decretazo fascista”, tardaron más de 14 días en publicarlo oficialmente y por tanto de darle validez al cese de la restricción de libertades. Pero lo mejor de todo es que a los dos días de publicarlo por fin, han sacado dos decretos oficiales (en menos de 24 horas), por los que se prohíbe manifestarse sin permiso y se posibilita el cierre de medios de comunicación mediante condiciones muy ambiguas que permiten que ya hayan sido cerrados programas “molestos” para el régimen. En definitiva, que esto sigue siendo una dictadura. Me temo que el tiempo que están ganando es para preparar un proceso viciado de convocatoria de una Constituyente en la que nada cambie, durante el muy probable próximo gobierno de Pepe Lobo, candidato del Partido Nacional.

Con la presencia del encargado de América Latina en el Departamento de Estado estadounidense, Thomas Shannon, y el secretario de Asuntos Políticos de la Organización de Estados Americanos (OEA), Víctor Rico, se esperan novedades en las próximas 48 horas. Aunque Micheletti ya les ha recibido diciendo que no habrá acuerdo para la restitución de Zelaya antes de las elecciones: “Seamos claros, no hay restitución; nosotros podemos hablar del tema de una tercería (un tercero en la presidencia), de una sustitución constitucional”. Lo dicho, pura tozudez.

Xavier Sánchez (A Coruña, 1980) es técnico expatriado de ACPP en Centroamérica.

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Alejandro Quiñoá

Tegucigalpa, 3 de octubre de 1963, 03:00 am.

El movimiento marcial de varias unidades del ejército y el sobrevuelo constante de dos aviones militares rompen el silencio de la noche. En la casa presidencial mora Ramón Villeda Morales, presidente de la República desde 1957, y al que tan sólo le quedan 80 días para saber quién será su sustituto, los que restan para celebrar las elecciones.

La llegada de Ramón Villeda al cargo de presidente no fue nada fácil. En las elecciones de 1956 se presentó como candidato del Partido Liberal. El fraude en los comicios aupó a la presidencia a Julio Lozano, pero la población fue consciente del fraude y se movilizó, lo que acabó provocando la huida de Lozano a Costa Rica por supuestos “problemas de salud”. Esta inestabilidad política finalizó con la instauración de una Junta Militar, que promovió nuevas elecciones parlamentarias en 1957. La Asamblea constituyente fue legitimada para elegir al nuevo presidente y, en votación, salió elegido Ramón Villeda.

La presidencia de Villeda, que contaba con el apoyo de los EEUU, llegó a plantear pequeñas reformas en el papel de las FFAA, en la cobertura de servicios básicos, y abrió las puertas a una Reforma Agraria mínima, cuestiones que en nada gustaron al ejército y a la oligarquía hondureña.

Tegucigalpa, 3 de octubre de 1963, 05:00 am.

Por las principales radios del país habla Oswaldo López, comandante en jefe de las Fuezas Armadas: “Las patrióticas Fuerzas Armadas han intervenido para acabar con las flagrantes violaciones de la Constitución y la evidente infiltración comunista”. El presidente Villeda y el liberal Modesto Rodas Alvarado, el más que probable ganador de los comicios, se exilian en Costa Rica, evidenciando el triunfo de un golpe preventivo, ya que la motivación principal del golpe era la desconfianza que Rodas inspiraba a las fuerzas vivas del país.

Tegucigalpa, 28 de septiembre de 2009

Honduras es un país sin libertades. Se han suprimido los derechos fundamentales, los golpistas se encuentran aislados internacionalmente, el poder lo ha usurpado la oligarquía en coalición con las Fuerzas Armadas y han garantizado que sólo se les escuche a ellos, al clausurar los medios de comunicación que daban voz a los movimientos sociales y al entorno de Zelaya.

En 2009, el presidente Zelaya legisla al margen del poder económico, se proponen cambios que amenazan la estructura tradicional de dominación y, como por arte de magia, se activa la máquina del tiempo y las manecillas del reloj rebobinan de un plumazo cuarenta y seis años … Volvemos a los tiempos de la caverna.

Alejandro Quiñoá (Lugo, 1980) es Coordinador de proyectos de ACPP en América Central

Xavi Sánchez

Xavi Sánchez

Durante las últimas 72 horas, los golpistas se han quitado definitivamente la careta, si es que no lo habían hecho ya, para demostrarle al mundo lo bien que practican la democracia. Iniciaron el fin de semana de despropósitos y ataques a cualquier ley o convenio internacional gaseando la Embajada de Brasil una vez más (ya lo habían hecho el martes en el madrugada, durante el desalojo de los manifestantes). Esto provocó hemorragias nasales y rectales en algunas de las personas que allí están encerradas junto a Manuel Zelaya. Los golpistas continuaron dándole un ultimátum de 10 días a Brasil para mover a Zelaya de la embajada,  pues advirtieron sobre la posibilidad de tomar medidas adicionales (¡!!). Pero antes de seguir, me gustaría recordar que el día anterior nos acostamos con la foto de los 4 candidatos presidenciales, que siguen respaldando el golpe, reunidos junto a Zelaya dentro de la propia Embajada, en lo que parecía el inicio de un proceso definitivo de diálogo.

Pues bien, como el juego de la zanahoria y palo, el viernes en la mañana se olvidaron de la zanahoria y de todo ánimo de diálogo y regresaron con el palo, con el ya comentado gaseo a la sede brasileira y así continuó todo el fin de semana. Más represión y toques de queda, un nombre más para la lista de la infamia, por la que espero puedan responder en breve ante un tribunal, se trata de Wedy Elizabeth Ávila, una universitaria asesinada por asfixia debido a los gases lanzados contra la marcha. El sábado en la noche, en un comunicado cargado de espíritu conciliador, anunciaron que no iban a reconocer a los embajadores de Brasil, España, México y Venezuela, ni a ningún otro país que no legitime su régimen de terror.

Para finalizar con lo de este domingo, en la mañana no dejaron entrar a dos funcionarios administrativos de la Embajada de España en Honduras (tuvieron que regresar en avión a Madrid), tampoco permitieron la entrada al país a una misión de la OEA que venía a preparar la llegada de la delegación prevista para un futuro próximo (quizás el martes) con Insulza y algunos cancilleres latinoamericanos. Aunque la macabra guinda llegó en la noche, pues anunciaron un decreto de ley por el que se suspenden durante 45 días la libertad de circulación, reunión y de expresión, dando poder absoluto al Ejército y Policía para reprimir a las ciudadanas y los ciudadanos de este país, e incluso para allanar las casas.

La verdad es que me acuesto preocupado, triste, enrabietado y sobre todo indignado por tanta impunidad…. Esperemos que esta vez no se salgan con la suya y paguen por tantos atropellos, si no es así la Historia lo hará.

Xavier Sánchez es técnico expatriado de ACPP en Centroamérica.

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